diciembre 22, 2012

El misterio de Médica Sur

Salió en las noticias a nivel nacional: dos personas vestidas de médico entraron al hospital y asesinaron a alguien en terapia intensiva. La gente se pregunta cómo es esto posible, ¿los hospitales no tienen seguridad?.

La caricatura de abajo ilustra perfectamente lo que pasó. 


¿No lo creen? Inténtenlo algún día, es sorprendente la facilidad con la que una bata blanca abre puertas en cualquier hospital.

noviembre 24, 2012

Entrar a la Residencia

Un día un español, un gringo y un mexicano platicaban en la cafetería de un hospital cuál era el proceso por el cual los médicos ingresaban a los sistemas de especialidad en sus respectivos países. 
El español les habló del MIR, y cómo la distribución de las plazas dependía de la calificación obtenida: el primer lugar elige primero, y de ahí hasta que se terminan las plazas.
El gringo les habló de la maraña de los 4 Steps, los procesos de entrevista que te llevan de punta a punta de la Unión Americana y finalmente el día del Match, el cual describió como un eHarmony entre médicos y hospitales.
El mexicano describió el ENARM, distinguido examen en el cual palabras cultas como 'vajina' y 'neumochest' pregunta tras pregunta, y posteriormente les contó que existe un papel mágico llamado 'constancia de aceptación' la cual te da derecho a aplicar a un sólo hospital o sistema de salud a la vez e ir de rodillas a la Villa a rogarle a la Virgencita que te acepten donde aplicaste.
Los extranjeros vieron con curiosidad al galeno mexicano y le preguntaron que qué pasa si no te aceptan en el lugar donde depositas el papel mágico, a lo cual nuestro connacional contestó que tienes la oportunidad de utilizar la carta en una segunda y una tercera vuelta, pero solamente en un hospital a la vez, y as probabilidades apuntan a que terminarás entrenándote en el Hospital General 'Juan Pérez' de San Pablo Tejeringoelchicotl.
Los otros dos no podían creer que un proceso tan importante podía se tan largo, tedioso e ineficiente. Luego les enseñó la página de internet de la secretaría de salud y se convirtieron en creyentes.
Esta conversación tuvo lugar en mi año de internado (kinda), y a la fecha no puedo encontrar explicación a por qué el proceso de entrada a la residencia es tan convulsionado en nuestro país. Uno pensaría que después de ser parte del afortunado 20% que pasa el ENARM todo lo demás sería miel sobre hojuelas, los hospitales te estarían esperando con los brazos abiertos y los jefes de cada programa de residencia pelearían al estilo the Hunger Games para quedarse con los mejores elementos.

Nada más alejado de la realidad.

En primer lugar tenemos a la dicotomía hospital privado/público, en la cual los primeros suelen cotizarse como si fueran Johns Hopkins y los segundos suelen seguir procesos impersonales y computarizados en los cuales tu posibilidad de entrada deriva de la fórmula 
([promedio carrera *ENARM] ± SS) ˆ internado
Lo que no cambia en ningún lado es que al aplicar te pidan la famosa constancia de aprobación del  ENARM, limitando tu rango de acción a un hospital por vuelta. Esto simplemente carece de sentido, y da la idea de que quien diseño el sistema inhalaba thinner en cantidades industriales; pocas personas en el país tienen asegurado desde un principio su lugar, y por simple aritmética un gran número de aplicantes son rechazados en la primera vuelta, obligándolos a quedarse con las migajas en la segunda o tercera vuelta. 

Si lo que les gusta en el sector público (que es el de mayor demanda) es la automatización del procedimientos por qué no crear un sistema único para todo el sistema nacional de salud (IMSS, ISSSTE, SSA y estatales) en el cual el aspirante enliste todas sus opciones y un programa de computadora haga un proceso análogo al del Match. La base ya existe, el sistema de registro al IMSS y los demás descarga tus datos de la base de la CIFRHS, y el único cambio sería que uno lleva su carta al hospital una vez que es aceptado.

En vía de mientras lo único que queda es que se empiecen a publicar los resultados de la primera vuelta,  y empezar a poner en acción ideas que permitan mejorar el sistema, ¿qué proponen ustedes?

The Fleming Myth


Alexander Fleming realized the incredible medical of potential of penicillin when a stray mold spore landed on an exposed bacterial culture. Like so many great myths, this one has more than a grain (or mold spore) or truth to it. Scottish pharmacologist Sir Alexander Fleming did keep a notoriously messy lab, leaving bacterial cultures to pile up in a basin when he was finished with them. Mold could and did find its way into these abandoned cultures, including those of the Penicillium genus, which was being grown for other research purposes in another part of the building. Fleming did notice and identify the bacteria killing mold naming the substance it released "penicillin," which would go on to become one of medical science's great weapons. He was hardly the first to recognize its antibiotic properties, however.Penicillium was a known quantity, and many other researchers, including folks like Joseph Lister and Louis Pasteur, had noted its ability to kill bacteria. In 1929, though, Fleming published a paper in the British Journal of Experimental Pathology on the effects of penicillin on various bacteriological agents, noting that it could kill the bacteria without destroying living human tissue.
However, your grade school biology class might have treated this as a lightbulb moment, with Fleming immediately recognizing the potential of penicillin and whipping it into medical-grade shape. The truth was that Fleming didn't see penicillin as a particularly viable medicine. Douglas Allchin notes in his article "Scientific Myth-Conceptions," which appeared in the May 2003 issue of Science Education that Fleming was frustrated by penicillin's limitations. When taken orally, penicillin wasn't absorbed by the human body, and it was excreted quickly after being injected. Rather than investigate the therapeutic potential of penicillin, Fleming tended to goof around with penicillin, drawing pictures on culture plates using penicillin and bacteria, and eventually he abandoned his work on the mold. It was a different researcher, Oxford's Howard Florey, who would lead the charge to make penicillin into a viable method of treating human infection. Even as Florey and his associate, Sir Ernst Boris Chain, began reporting great results with penicillin as a potential therapeutic agent, Fleming did not turn his attention toward similar research. (In fact, when Fleming telephoned Florey to arrange a visit to their lab, Chain responded that he'd thought Fleming was dead.) Florey and Chain did share the 1945 Nobel Prize in medicine with Fleming, but it was Fleming who was named one of Time's 100 Persons of the Century. Florey and Chain have certainly been recognized as two of the great heroes of medical science, but they may never achieve the global fame Fleming earned for stumbling across penicillin in a dirty sink.
How did the story come about? Well, the half of this story that interests people most—that penicillin simply appeared one day on a bacterial culture—is true. But even Fleming himself termed his importance in the development of therapeutic penicillin the "Fleming Myth," and preferred to stress the importance of Florey and Chain's research. That myth, unsurprisingly, was started by the press. When Florey and Chain published their findings on the therapeutic uses of penicillin, they credited Fleming's article as their inspiration. Reporters loved the idea of this unknown, unsung Scottish researcher "discovering" penicillin by accident, and soon Fleming's name became synonymous with the life-saving drug.
Tomado de io9